CATEDRAL DE RODA DE ISÁBENA. SARCÓFAGO DE SAN RAMÓN

Sarcófago de San Ramón

Se trata de una de las joyas de la catedral. Como ocurre con la propia catedral y otras obras artísticas ribagorzanas minusvalorada en muchas guías y publicaciones.

Está situado en la cripta bajo el ábside central, que posiblemente fue su ubicación original. Se le conoce como sepulcro de San Ramón (Ramón Guillermo, obispo de Roda de 1104 a 1126).

Las medidas del sarcófago son 46 x 166 x 60 cm. y la tapa, 14 x 177 x 67 cm.

El sepulcro está esculpido por tres de sus caras. La cuarta debía ir adosada a un muro.

En la frontal aparecen, de izquierda a derecha, la Anunciación, la Visitación, la Natividad y la Adoración de los Reyes. En la cara lateral derecha está la huída a Egipto. En la izquierda se ve a un obispo, identificado por el báculo, entre dos diáconos.

Son muy curiosos los ángeles portando los símbolos del tetramorfos que sostenían el sepulcro. En 1990 un bloque de ladrillos los sustituyó y hoy se encuentran bajo el altar mayor. Enríquez de Salamanca dice que allí fueron colocados originariamente, teoría que sigue Buesa (1996, p. 10), que afirma que primero estuvo el sepulcro en un arcosolio del claustro y que fue trasladado a la cripta en el siglo XVI, momento en que se le incorporaron los ángeles, que fueron desplazados del altar al instalarse el retablo de Joli en 1533. Lo que está claro es que en el siglo XVIII estaban bajo el sarcófago según atestigua un grabado de la época y que por su estructura no pudieron ser pilares para sostener las cuatro esquinas del sepulcro. Otros, como F. Español (p. 186), piensan que la cripta parece el lugar más adecuado para instalar desde el principio el sepulcro.

La cubierta plana, junto al hecho de estar el sarcófago en alto, ha permitido utilizarlo como mesa de altar. Al tiempo que estar en lugar visible y elevado hacía  que los fieles pudiesen acercarse a él, contemplarlo, tocarlo, abrazarlo, dado el poder taumatúrgico que se le confería, como ocurría con todas las reliquias hasta épocas bien cercanas.

Se cree que pudo llegar a Roda en 1170 proveniente de Zaragoza a cambio de la cabeza de San Valero. El rey Alfonso II y el obispo Torroja de Zaragoza, con un amplio séquito, fueron a Roda a buscar la tan preciada reliquia y muchos suponen que trajeron con ellos el sepulcro. Yo no lo veo tan claro pues el traslado de una obra tan valiosa y de tanto peso a través de caminos de herradura no parece tarea fácil. ¿Podría haberse esculpido el sepulcro en Roda o alrededores? Parece más sencillo el desplazamiento del maestro que el del sarcófago. Además, documentalmente, consta la cesión por parte de Roda de la cabeza de San Valero recibiendo a cambio el castillo y villa de Montarruego -hoy caserío cercano a Berbegal- y otras concesiones (Carrillo, p. 138-139) mientras en lugar alguno se menciona la donación del sepulcro.

Festejaron ese año en Roda las Navidades con el rey y el obispo zaragozano otras importantes personalidades. Allí estaban también Guillermo Pérez, obispo de Lérida-Roda, el obispo Guillermo de Barcelona, el conde de Pallars y muchos nobles ribagorzanos. En el sarcófago se depositó el cuerpo de San Ramón el 27 de diciembre del año mencionado, tal y como cuenta Villanueva (p. 311.314) y también Iguacén (p. 53-55) e Iglesias (2001, p. 219-220).

San Ramón había fallecido en 1126 en Huesca al regreso de una expedición en la que había acompañado a Alfonso I y fue trasladado inmediatamente a Roda.  Envuelto siempre en fama de santidad, el obispo Gaufredo (1135-1143) organizó su culto y encargó al canónigo Elías escribir su biografía a los pocos años de su muerte.

Ésta se conserva en un códice del siglo XII, depositado en el Archivo capitular de Lérida,  que contiene su vida y los oficios a él dedicados y que reproduce Villanueva (p. 314-329).

Según este texto, el transporte de Huesca a Roda se realizó en un ataúd de madera, pero el 16 de noviembre de 1143, el cuerpo fue trasladado a un sepulcro de mármol. El cambio a un nuevo sarcófago en 1170 debió tener como causa el aumento del culto a San Ramón pues no parece que en tan pocos años pudiese sufrir un deterioro importante el sepulcro de mármol.

El cambio (la “traslatio”) de un sepulcro a otro mejor era motivo de gran celebración y, cuanto más suntuoso, más dignas de veneración las reliquias en él depositadas.

Los mayoría de autores coinciden en considerar que la ejecución del sarcófago debió ser poco antes de la ceremonia.

Ezquerra considera que fue construido expresamente para ese día y que toda la iconografía del sarcófago –y también la de la portada y la de las pinturas del ábside norte- obedece a la fecha del 27 de diciembre, festividad de San Juan Evangelista. Una canónica agustiniana como la de Roda, fiel al neoplatonismo de San Agustín, cuyos textos inspirarían tanto el Oficio del Día, dedicado a San Juan, y  el Oficio de Difuntos, que coexistirían ese día. Día del ciclo navideño entre otras grandes fiestas: Navidad, la del protomártir San Esteban y los Santos Inocentes.

La función festiva parece clara. El cristianismo no ve la muerte como algo a lamentar, sino como un acceso a una vida mejor. De ahí que estas fechas coincidentes con el solsticio, cuando el sol empieza a ganar terreno a la oscuridad, sean muy apropiadas para celebraciones.

Todo el repertorio iconográfico haría referencia a la Encarnación del Verbo, al tiempo que no se ve en lugar alguno representada el alma del difunto, que ya habría ascendido al Cielo el día de su fallecimiento, el 21 de junio de 1126. No hay tampoco plañideras, que no coincidirían con la beatitud de que ya gozaría el santo. Un Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos al estilo de Tahull tampoco aparece pues no se trata en modo alguno de infundir miedo, sino alegría.

Pasemos a describir las escenas empezando por el frontal. A la izquierda tenemos la Anunciación. En ella, ambos, el ángel y la Virgen están de pie. El ángel levanta el índice de la mano izquierda mientras con la derecha sostiene una flor de lis. La Virgen extiende al frente las palmas de las manos en señal de asombro y muestra una corona ornada con perlas.

En la Visitación se abrazan la Virgen y Santa Isabel, ambas con nimbo.

La escena del Nacimiento presenta a la Virgen recostada en una cama cubierta por amplios ropajes y con un brazo doblado sobre cuya mano reposa la cabeza. San José, con la mano derecha levantada, apoya la izquierda sobre un bastón con el mango en forma de tau, sin aparecer tan ausente como en muchas otras representaciones. Tanto la Virgen como San José llevan nimbo.

El niño está situado en una cuna encima de la Virgen mientras buey y mula lo calientan aproximando sus hocicos a las ropas que lo envuelven.

Entre la Virgen y el Niño hay esculpida una estrella de ocho puntas inscrita en un círculo.

En la Epifanía, la Virgen, sentada en un trono, tiene el Niño sobre su falda y lo sujeta con las manos. El Niño está descalzo y extiende su mano para recibir el presente que le ofrece el primer Rey, que está iniciando una genuflexión. El segundo y tercero de los Reyes llevan copas en su mano izquierda mientras presentan la palma de su derecha abierta, postura característica en este sarcófago. Las coronas de los tres están adornadas con perlas. Probablemente los Reyes representan las edades del hombre pues el último es imberbe. Una estrella similar a la antes descrita corona la escena situada sobre el Niño.

En el lateral derecho vemos la Huída a Egipto. San José guía al asno tirando del ronzal mientras con la otra mano sostiene un palo del que cuelgan dos bolsas con sus pertenencias. La Virgen cabalga sentada de costado con el Niño entre sus brazos. El ángel, del que sólo vemos medio cuerpo, supervisa la escena.

En el otro lateral, un obispo (¿San Ramón?), reconocible por la mitra y el báculo, preside alguna celebración colocado entre dos diáconos, uno sosteniendo un libro y el otro una cruz.

En este conjunto de escenas del ciclo navideño se nota la ausencia de la matanza de los Santos Inocentes, lo que hay que atribuir al ambiente festivo que se quería trasmitir en esta celebración, alejando, pues, cualquier escena cruenta.

Yo no conozco ningún otro sepulcro románico con una iconografía similar. Únicamente la escena del lateral izquierdo puede haber representado un episodio de la vida del santo, lo cual si es frecuente en muchos.

En época paleocristiana sí que son comunes las escenas de la Natividad y la Epifanía como se puede ver en el Museo Departamental del Arles Antiguo en el sarcófago de la Natividad.

Durante el románico en frontales de altar es corriente representar el ciclo navideño. Varias muestras pictóricas catalanas de épocas no muy lejanas en el tiempo lo hacen. Cardet, Lluçá o Aviá son buenos ejemplos. El de Cardet, hoy en el MNAC, también ribagorzano, pero un siglo más tardío.

Esto me lleva a pensar que quizás el maestro que realizó el sepulcro ya pensó desde el principio en su uso como mesa de altar y la parte larga esculpida con las escenas principales realizaría la función de antipedio.

Se ha intentado enlazar esta obra, cuya calidad es innegable, con rostros, vestuario y objetos tratados minuciosamente, con otras esculturas.

La estrella de ocho puntas que aparece en la escena de la Natividad y en la de la Epifanía en Catalunya Romànica (p. 418) la consideran emparentada con la que centra la portada que comunica el claustro con la iglesia en San Pedro el Viejo, lo cual no es del todo cierto, pues la estrella de San Pedro el Viejo es diferente y contiene una estrella menor en su interior. Hay quienes relacionan las Epifanías de ambas obras, lo cual aún está más alejado de la realidad.

Una Natividad coronada también por una estrella y con un aire cercano a Roda aparece en un capitel del claustro de Sant Pere de Galligants. En la obra citada sí que señalan las semejanzas de algunos detalles del sarcófago con los capiteles de dicho claustro.

También ven en la misma obra similitudes del trono de la Virgen con los de las tallas románicas de Auvernia, especialmente con la Virgen de Orcival, y también con la borgoñesa Notre-Dame-la Brüne de Tournus, pero en Roda el reposabrazos es redondeado y la Virgen no se apoya en él, al contrario que en Orcival o Tournus.

Español (p. 184-185) señala las semejanzas de la escena del obispo con la cara lateral del sepulcro de San Sernin en San Hilario de Aude Carcasona, si bien también remarca la mucha menor clasicidad de la obra rotense. Asímismo, habla también de la misma escena en el sepulcro de Doña Sancha, hoy en las Benitas de Jaca.

Hay quien vincula esta obra a los maestros que trabajaban contemporáneamente en los talleres de la Seo zaragozana, pero esta relación estaría basada fundamentalmente en el hecho de que el sepulcro lo hubieran traído de Zaragoza y hubiese sido tallado allí.

Se han señalado también las semejanzas con algunas iglesias navarras. Iconográficas con la portada de San Miguel de Estella las hay: la temática navideña, la estrella en la Epifanía, … O con los capiteles de Eguiarte. Porter (1923, p. 46-47) las veía incluso con la catedral de Tudela y la portada sur de Santiago en Puente la Reina, lo que es ya mucho imaginar.

Las relaciones manifiestas son entre las escenas del sepulcro y los capiteles de la portada de la misma catedral de Roda, aunque entre ambos haya muchas décadas de diferencia, siendo un tema a dilucidar el porqué se repitió la misma temática.

He dejado para el final hablar de los ángeles que estaban bajo el sarcófago y ahora están bajo el altar mayor, colocados arbitrariamente. Ángeles que suponen un tetramorfos muy singular pues cada uno sostiene la cabeza de uno de los símbolos de los evangelistas. Especular con el hecho de que el autor de estos ángeles fuese el mismo que el del sepulcro no parece verosímil dadas las diferencias formales, especialmente en las ropas y también en los rostros.

Se los ha relacionado con muy diversas obras.

Carbonell (1974, p. 79)  los relaciona con el altar de Obarra. Es de suponer que se refiere a las figuras esculpidas que se hallaron bajo el pavimento y que ahora adornan frontalmente el altar. Las similitudes en este caso se reducirían a la forma del plafón al que están adosadas.

Jacques Lacoste (Signos, 1993, p. 117) adjudica dichos ángeles a un maestro que trabajó en Aragón hacia 1170 y señala su parentesco iconográfico con la obra de Leodegarius, que trabajó en la portada de Santa María de Uncastillo.

Pach i Buira fantasea con la similitud entre estos ángeles con la talla de  San Juan que figura en el ábside principal de la catedral, a la que también relaciona con la escena del obispo y los diáconos (Catálogo, 1974).

Buesa relaciona, en cambio, el tratamiento de los ropajes de estos ángeles con los maestros provenzales que esculpieron los ancianos del Apocalipsis de la portada de la Seo zaragozana (BUESA, 2007, p. 1304).

Durliat es quien más ha estudiado este tipo de ángeles portando los símbolos del Tetramorfos. Considera que en el románico solo aparecen a ambos lados del Pirineo y que, en el caso de Roda, iconográficamente responden al mismo programa que el del sepulcro. En el tímpano de San Aventín de Larboust llevan en la mano las cabezas nimbadas como en el Pantocrátor de Tahull (en este caso pintados).

Tímpano de San Aventín

En la ventana oeste de San Andrés de Sureda solo aparecen en círculos los que portan a San Marcos y San Lucas.

En la decoración pictórica de San Miguel de Engolasters (hoy en el MNAC) también, siendo en este caso contemporáneos del sepulcro.

En San Martín de Fenollar, al tener la cabecera plana, está el Pantocrátor con el Tetramorfos pintados en la bóveda y los ángeles tienen los símbolos en brazos. También está el tema en un pilar del claustro de San Bertrán de Comminges y en el tímpano de San Justo de Valcabrère, en este último caso sosteniendo las cabezas representando los evangelistas con las manos, al igual que en Roda.

Tímpano de St-Just de Valcabrère

De todos modos, hay más ejemplos fuera de la zona pirenaica, algunos muy conocidos como los tímpanos de Moradillo de Sedano y Santo Domingo en Soria, muy emparentados entre sí.

Santo Domingo. Soria

La particularidad de Roda sería ser el único caso donde no forman parte de una Teofanía.

 

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ISÁBENA. CATEDRAL DE SAN VICENTE DE RODA

San Vicente de Roda

La iglesia del conjunto catedralicio de Roda está situada en la parte alta de la población. Sus coordenadas UTM son 31 T 0296212 y 4685120.

Es de origen románico, con añadidos y modificaciones de toda época, sobre todo de los siglos XVII y XVIII.

Se trata de un edificio de planta basilical de tres naves y tres ábsides semicirculares. Las naves están sostenidas por tres arcos fajones algo apuntados y separadas por arcos formeros soportados por pilares cruciformes. La bóveda de la nave central es de cañón apuntada, las de las naves laterales, de arista, recompuestas con piedra tosca.

InteriorLos ábsides se cubren con bóvedas de cuarto de esfera. Exteriormente muestran  decoración lombarda en las arcuaciones y lesenas.

El ábside sur tiene una ventana central original de doble derrame y otra lateral de estilo renacentista.

Ábside sur

Ábside sur

El central muestra tres ventanas de arco de medio punto y doble derrame, y sobre ellas un óculo en la parte superior. A nivel de la cripta tiene otras dos ventanas de medio punto con derrame al interior en la zona central y una similar al sur a mayor altura, fruto de alguna reforma.

Ábside central

Ábside central

El ábside norte fue destruido para transformarlo en sacristía y la obra actual es una reconstrucción de hace unos años.

Ábside norte

Ábside norte

Hay una cripta bajo el presbiterio, muy elevado respecto a la nave, que queda dividida en tres espacios. El espacio central está dividido en tres naves, separadas por diez columnas en dos hileras; los dieciocho tramos formados se cubren con bóvedas de arista.

Cripta. Nave central

Cripta. Nave central

Cripta. Nave norte

Cripta. Nave norte

Cripta. Nave sur

Cripta. Nave sur

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Cripta. Detalle de una de las bóvedas de arista

En el lugar del altar está el sarcófago de San Ramón (del siglo XII), sostenido por un bloque de ladrillos. Conserva restos de policromía. En la cara frontal tiene representados la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los Reyes Magos.

Frontal del sarcófago

Frontal del sarcófago

Sarcófago. La Anunciación

Sarcófago. La Anunciación

La Visitación

Sarcófago. La Visitación

Sarcófago. El Nacimiento

Sarcófago. El Nacimiento

Sarcófago. La Adoración de los Reyes Magos

Sarcófago. La Adoración de los Reyes Magos

En un lateral se representa la huida a Egipto y, en el otro, la figura de un obispo (San Ramón) entre dos diáconos.

La huída a Egipto

La huída a Egipto

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San Ramón

En la bóveda del ábside hay dos nichos con rejas y urnas barrocas, en las que se guardan las reliquias de San Ramón y San Valero, que hasta 1650 estuvieron en el sarcófago citado y en una arqueta del XII, de la que se robaron los esmaltes en 1979.

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Urna funeraria con reliquias

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Urna funeraria con reliquias

Frente al acceso a la cripta está la pila bautismal galllonada.

DSCN3793El espacio norte de la cripta ha sido modificado, pero conserva pinturas de finales del XIII, si bien las dataciones oscilan, según los diversos autores, desde inicios del XII a principios del XIV. Este espacio durante muchos años guardó cerrado por un grueso muro y doble puerta de triple llave la llamada sala del tesoro, que contenía el archivo, depósitos para el aceite de las lámparas y arcones para las pertenencias de los miembros del cabildo.

También alberga la arqueta con esmaltes (robados por Erik el Belga y algunos recuperados) que guarda los restos de San Valero

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Preside el fondo del ábside el Pantocrátor con el Tetramorfos, teniendo debajo un calendario con los meses del año con trabajos agrícolas y algunos de los signos zodiacales correspondientes.

DSCN3831A la izquierda, los tres primeros meses aparecen más bien como signos zodiacales: Acuario, Piscis y Aries. La cuarta figura (abril) es una mujer con flores en las manos (la primavera). La quinta (mayo) está muy deteriorada.

DSCN3834Al otro lado de la ventana están los siete meses restantes -es clara la asimetría-. Primero, hay un campesino con la guadaña (junio). A continuación, otro con la hoz (julio). Le sigue otro en la trilla (agosto) enarbolando el mayal (en este caso con finalidades pacíficas). Setiembre es significado por un personaje vendimiando. Octubre por uno que trasega el vino. En la siguiente escena se alimentan los cerdos con las bellotas que el cuidador hace caer de una carrasca (noviembre). En la última escena (diciembre) dos personajes están ante una mesa dispuestos a comer (tal vez algún ágape navideño).

DSCN3835En el intradós del arco presbiterial están pintados motivos vegetales y en el extradós el bautismo de Jesús y San Miguel con el demonio pesando las almas.

DSCN3841DSCN3840El espacio sur, totalmente modificado, pasó muchos años soterrado. Ha sido puesto al descubierto no hace muchos años.

Sobre la cripta está el presbiterio, muy elevado respecto a la nave. El altar está sustentado por cuatro esculturas románicas de ángeles, que antes sostenían el sepulcro de San Ramón.

DSCN3827Preside el ábside un Calvario, en el que las figuras de Cristo y la Virgen (la imagen del Cristo fue quemada en 1936) son recientes. La única original es San Juan (robada en 1979 por Erik el Belga y posteriormente recuperada).

DSCN3826La nave norte se cubre con bóvedas de arista reconstruidas.

Nave norte

Nave norte

Las nave sur es fruto de una suma de modificaciones y reconstrucciones. En ella se halla la Virgen de Estet, que puede ya calificarse como gótica.

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Virgen de Estet

Al sur, la torre campanario y el pórtico neoclásico (1728) amparan la portada.

Roda Desde sudesteÉsta, de principios del XIII, consta de cinco arquivoltas en gradación que descansan sobre columnas y capiteles historiados. El guardapolvo está decorado con puntas de diamante y las impostas en que descansan las arquivoltas con tijas vegetales y palmas.

Portada

Portada

Imposta y capiteles lado oeste

Imposta y capiteles lado oeste

Imposta y capiteles lado este

Imposta y capiteles lado este

En los capiteles están representadas diversas escenas. En los del lado oeste, de izquierda a derecha, según el espectador, primero se ve un hombre genuflexo ante una mujer que señala una hoja. Iglesias lo interpreta como una representación del pecado original, lo que parece excesivamente forzado. Una interpretación alternativa es la de J: R: Ugarte que ve ahí la sibila de Cumas sosteniendo la rama dorada que necesita Eneas para descender a los Infiernos.

Capitel 1A continuación, un arcángel lucha contra un monstruo de múltiples cabezas.

Capitel 2Sigue el sacrificio de Abraham, aunque falten el ángel y el carnero sustitutorio para el sacrificio, no veo dudosa la interpretación.

Capitel 3 Después aparece un obispo (¿San Ramón?) entre dos ayudantes.

Capitel 4La psicostasis sería el tema del siguiente capitel, a pesar  de que el desgaste no permita asegurar que el objeto entre el ángel y el diablo sea una balanza.

Capitel 5En el último capitel de ese lado se ve una mujer (¿la Virgen?) entre dos varones. Iglesias ve la presentación en el templo, pero el niño no aparece y tampoco Ana, la profetisa. Además las tórtolas (sí es que lo son) las llevaría José y no María.

Capitel 6Al lado este, siguiendo el mismo orden, está primero la huida a Egipto.

Capitel 7En el segundo capitel la lucha entre un caballero y un león.

Capitel 8En el tercero, la Adoración de los Reyes.

Capitel 9En el cuarto, la Visitación en presencia de San José.

Capitel 10En el quinto, el Nacimiento.

Capitel 11Y finalmente, en el último, la Anunciación.

Capitel 12El campanario es de ladrillo, octogonal, dividido en dos cuerpos y rematado por una cúpula piramidal. Aprovecha al este parte de un muro de una torre anterior medieval, reconocible por el aparejo y restos de una lesena angular. En la fachada sur tiene también dos ventanas originales de doble derrame.

Campanario desde el este

Campanario desde el este

El aparejo es rústico, de piedras irregulares, en la obra primitiva, apreciable en algún fragmento de los muros periféricos, en el arranque de algunas bóvedas de arista, en los espacios presbiteriales y en parte de la cripta. Las bóvedas de la nave central y algunos tramos de las naves laterales tienen sillares bien cortados, de época posterior a la obra original.

Al oeste de la iglesia está el coro, cerrado por una verja, obra como la actual cubierta del siglo XVIII. El órgano es de 1653, obra de Martín Peruga, y fue restaurado en 1974.

Coro

Coro

En un espacio abierto al sur, al oeste de la entrada, se conservan diversos objetos considerados pertenecientes a San Ramón –algunos de ellos recuperados tras el robo de 1979- como la silla, reconstruida a partir de los fragmentos que quedan, la mitra, el sudario, el guante y las sandalias

DSCN3815Al norte de la iglesia, a nivel del presbiterio, está el claustro, accesible desde la iglesia por un portal dovelado de época tardía. Más al oeste hay restos de otra puerta que quizás fue la original.

Portada de comunicación entre el claustro y la iglesia claustr

Portada de comunicación entre el claustro y la iglesia

Alrededor de un patio central con un gran aljibe, tiene cuatro galerías cubiertas con envigado apoyado sobre arcadas de medio punto en diagonal en cada ángulo y sobre un porche.

Claustro. Alas norte y oeste

Claustro. Alas norte y oeste

Claustro. Desde la galería norte

Claustro. Desde la galería norte

Claustro. Galería norte

Claustro. Galería norte

El porche está formado por arcos de medio punto sobre una hilera de columnas monolíticas que descansan en un podio continuo, en los ángulos hay pilares rectangulares. En los capiteles y en las bases se ven aún los agujeros de los anclajes de las piezas (posiblemente de madera) que cerraban el claustro.

Columnata de la galería oeste

Columnata de la galería oeste

La decoración de los capiteles es sencilla, muchos sólo con volutas o mayoritariamente de temática vegetal.

Capitel con volutas

Capitel con volutas

También están representados algunos animales. En un capitel de la galería sur un asno en una cara y una especie de simio, o ¿perro?, en otra que parece morderle la cola al asno.

Capitel galería surCapitel galería sur 2En otro capitel de la misma galería se ve un caballo.

Capitel galería sur 3Tanto en la cara interna como en la externa de los arcos, así como en las paredes que rodean el claustro hay muchas inscripciones necrológicas medievales.

CIMG9680CIMG9682CIMG9689DSCN2612DSCN2633Sobre los arcos se extiende un friso ajedrezado. Al nordeste del claustro una puerta lo comunica con el exterior.

Puerta de acceso al claustro desde el exterior

Puerta de acceso al claustro desde el exterior

Las dependencias del ala norte y de la oeste del claustro han sido modificadas para construir un restaurante y las cocinas. Al norte del claustro está el antiguo refectorio transformado en restaurante, cubierto con bóveda apuntada y que conserva en la cabecera, al este, pinturas góticas del siglo XIV inidentificables.

Portada al refectorio

Portada al refectorio

En el ala este se conserva un fragmento de muro en opus spicatum, posiblemente perteneciente a una obra anterior.

Opus spicatum en el muro este del claustro

Opus spicatum en el muro este del claustro

También hay una puerta con arco de medio punto sobre capiteles y con molduras en bocel, y la sala capitular, cubierta con envigado y abierta a la galería mediante una serie de arcos sobre columnas.

Arcadas de acceso a sala capitularAdosada a la sala capitular está la capilla de San Agustín con bóveda de cañón, ábside semicircular y una ventana de doble derrame. El fondo del ábside de esta capilla está decorado con pinturas murales, muy mal conservadas, que representan el Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos, casi desaparecidos, situados encima de una serie de profetas, apóstoles y santos. Los especialistas consideraban estas pinturas emparentadas con las de San Clemente de Tahull y San Pedro de Burgal, actualmente se adjudican al Maestro de Pedret.

Ábside de la capilla de San Agustín

Ábside de la capilla de San Agustín

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Capilla de San Agustín

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Capilla de San Agustín

Capilla de San Agustín

Capilla de San Agustín

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Capilla de San Agustín

San Vicente de Roda fue consagrada en 956. Destruida, a principios del siglo XI, por Abd-al-Malik, y consagrada de nuevo en 1035. El año 1068 Sancho Ramírez restauró la sede episcopal, que se hallaba en muy mal estado. En 1107 fue consagrada la capilla de San Agustín, que era el oratorio para la enfermería del capítulo, y en 1125 la cripta central. Durante este período se construyó también el claustro y otras dependencias. A principios del siglo XII se desplazó la sede de la diócesis a Barbastro, pero de allí fue expulsado violentamente San Ramón en 1115 y en 1143 se suprimió dicha diócesis. En 1149 se trasladó definitivamente la sede de Roda a Lérida.

Después del traslado de la sede, el capítulo de Roda siguió teniendo amplias posesiones y rentas hasta finales del siglo XVIII en que se convirtió en una simple colegiata, pero aún duró el cabildo hasta la desamortización (1843).

En el Renacimiento se reformaron algunas dependencias y se retocaron algunos elementos del conjunto, pero las grandes reformas se hicieron en el siglo XVIII, después de la ocupación francesa. Se rehicieron las bóvedas y se reformó el tejado, se abrió el gran ojo de buey al fondo de la nave central, que se había alargado para colocar el coro y el órgano, se modificó el campanario, se transformó la fachada sur en estilo neoclásico, se cerró la puerta a los pies, se abrió la capilla de San Sebastián y un nuevo acceso al claustro.

El capítulo catedralicio seguía primero la regla aquisgranesa hasta que en 1092 se transformó en canónica agustiniana.

El año 1864 se trasladó al Archivo Capitular de Lérida lo que quedaba del fondo medieval de Roda. El códice más importante (Códice de Roda) se guarda en la Academia de la Historia en Madrid.

La iglesia fue declarada Monumento Nacional en 1924.

En 1936 desapareció casi por completo el retablo del siglo XVI que presidía el altar mayor, obra de Gabriel de Joli, y fue quemado, como ya se ha mencionado, un gran Cristo de madera

Las estructuras de la catedral fueron limpiadas y consolidadas entre 1960 y 1980 en trabajos dirigidos por el arquitecto Francisco Pons Sorolla y Arnau.

Desaparecieron gran parte de los objetos de su patrimonio en un robo efectuado en diciembre de 1979 por la banda de Erik el Belga. Más tarde se recuperaron algunas piezas, como la talla en madera de San Juan y algunos fragmentos de la silla llamada de San Ramón.

En la iglesia conserva también retablos góticos, que por su tamaño no desaparecieron en el robo.

Otros objetos se hallan en el Museo Diocesano de Lérida: el arca relicario de San Ramón, la casulla y la capa pluvial de San Vicente, la capa pluvial de San Pedro y la capa pluvial para funerales.

Junto a la Catedral se alza el palacio prioral del siglo XVI.

Palacio del Prior

Palacio del Prior

Bibliografía:

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BENEDICTO SALAS, Roberto y GALTIER MARTÍ, Fernando: La arquitectura  románica de los maestros lombardos en Aragón. las primeras fases constructivas de la catedral de san Vicente de Roda de Isábena (Huesca). Mira Editores, Zaragoza, 2012.

Catalunya Romànica, vol. XVI, la Ribagorça, Barcelona, 1996, p. 387-444.

Enciclopedia del Románico en Aragón. Vol. III, Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, 2017, p. 1285-1317.

IGLESIAS COSTA, Manuel: Arte Religioso del Alto Aragón Oriental, Arquitectura Románica, tomo III, Prames, Zaragoza, 2004, p. 284-303.

IGLESIAS COSTA, Manuel: Roda de Isábena, Historia y arte, DDPCB, Huesca, 1989.

VILLANUEVA I ASTENGO, JAIME: Viaje literario a las iglesias de España, vol. XV, Madrid, 1851, p. 131-207 y 314-335.